Matrimonio moderno (version 1)

Laverne

Han pasado al acuerdo repetido
de poner las firmas ásperas vencidas.
 
Deciden que un ESTADO de derecho
los reconozca como miembros de la genérica
colectividad a la cual creen pertenecer, ser ciudadano.
 
Y su utopía de retrete se les revienta en la cara,
cuando se enamoran  de cualquier cochinada.
 
Están tirados al final de un papel,
dos cuerpos encapuchados, se miran
con mentiras de contrato. No se viven.
 
Te veo a los ojos y te tiro las pinturas
y la biblioteca muda de libros conjetura.
 
No chista ni un antojo de rebeldía,
en la falda sentada al frente de tus días,
y a ella le parece sensato la idea
de balas en su alameda podrida,
de conversación de tías vendidas.
 
Dos seres humanos que se esconden
de la lluvia de invierno en un tele
empiezan a gritarse con selecciones
de novelas de las que toman un  tren y lloran,
te ves feliz a través de un sentimiento
que no te pertenece.
 
Eres ajeno a lo que crees que te hace feliz.
 
En un viaje a la mierda de tu casa,
a relojes que suena en el alma de un timbre,
no pueden abrirse a las noches de caza,
sin llorar por la idea de otro cuerpo sin mí.
 
Dejas caer la piel en todos los rincones.
Estas hecho veinte kilos de polvo.
 
Y morís, poco a poco, sin tacones.
 
Quiero el divorcio.