Septiembre de epidemia o día de descomposición

Laverne

dejar registro de los amigos,
los sonidos de la victoria gritando como locos,
las alarmas que encienden el alma huyendo hacia la nada,
la carne que cocina la vida gozando del suicidio de los abrazos,
que circula como el corona virus deprimido de no contagiar,
tirado por los gusanos del vacío inerte del capitalismo,
lleno de carne humana que ebulle de los gases de la atomización.