Sin despedida

Laverne

Hoy amanecí con el alma empalada,
siento las costillas, y busco las pastillas,
estuve revolcándome en la nada,
mientras añoraba que la sillas
no me arrebataran la vía con una nueva jugada.
 
Ayer estuve recogiendo tus partículas
esperando una mirada,
estupidamente intenté crear una risa malograda.
 
Ayer logré estuchar el vacío de tu andada,
como si el caminar no fuera de la armada,
vi como tu aurora de hada,
desaparecía en la puerta hacia la alborada.
 
Hoy amanecí con el cuerpo tirado en la cañada,
tengo, en mis sentimientos, pasos de toda una camada,
siento como la ira de las fiestas pasadas,
se vuelven una baboseada y se rompe la coartada.