Para que no te hiera la hoja del machete
te doy dos plumas de colibrí
y un cogollo de hierbabuena.
Toma el arma.
Para que no te ahogue el lazo infernal
te doy agua de jazmín
y una mariposa en esta caja.
Toma el ama.
Para que no te penetren las balas
llévate estos abejones rojos
y un beso.
No olvides el arma
pues ha llegado el tiempo
de defender
el colibrí, el jazmín, la mariposa.
Si no, no habrá amor,
no habrá remedio.
Grütter Virginia, Cantos de cuna y de batalla (San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica, 1994), 14.
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