Las polillas

Laverne

Los años pasan en el pantano
y los sonidos de latidos,
de odios postergados,
aún me causan insomnio.
 
Siempre rezo a los mismos espíritus,
y la rabia de mi sangre, levanta
todos los altares suficientes
para tener un triste fin,
en la calle de la amargura.
 
Sigo las sospechas, los indicios,
y el pantano solo me permite ver
la sombra de tus pies
que huyen del viento.
 
La revolución de las polillas,
la revuelta de las peleas contra 
el reformismo burgués,
los bailes en el centro del corazón
del reggaetón, me hace pensar
que estamos solos,
y a kilómetros de dos mares,
donde los ríos intentan huir
de lo inevitable de la unión
con la nada,
donde los humanos
son succionados hacia
el más allá de tu ausencia,
cuando te vas al centro
de la esperanza dormida.
 
Las bombas atómicas
están dormidas en las fronteras,
y los camaradas esperando
que las luces nocturnas
asalten las líneas imaginarias,
mientras dos costados
se duermen en la descomposición.
 
Y aun así las polillas de la esperanza
me tormentan cuando estás allá...