César Abraham Vallejo Mendoza (1892, Peru - 1938, France)

César Vallejo

Los heraldos negros

HAY golpes en la vida, tan fuerte... ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma... ¡Yo no sé!
 
Son pocos, pero son... Abren zanjas oscuras...

La rueda del hambriento

POR entre mis propios dientes salgo humeando,
dando voces, pujando,
bajándome los pantalones...
Váca mi estómago, váca mi yeyuno,
la miseria me saca por entre mis propios dientes,
cogido con un palito por el puño de la camisa....

Trilce (LVIII)

En la celda, en lo sólido, también
se acurrucan los rincones.
 
Arreglo los desnudos que se ajan,
se doblan, se harapan.
 
Apéome del caballo jadeante, bufando
líneas de bofetadas y de horizontes;...

Huaco

Yo soy el coraquenque ciego
que mira por la lente de una llaga,
y que atado está al Globo,
como a un huaco estupendo que girara.
 
Yo soy el llama, a quien tan sólo alcanza
la necedad hostil a trasquilar...

La muerte de la muerte

En realidad, el cielo no queda lejos ni cerca de la tierra. En realidad, la muerte no queda cerca ni lejos de la vida. Estamos siempre ante el río de Heráclito.
 


 
Con el advenimiento del avión y de la telegrafía inalámbrica, el sentimiento de nostalgia de distancia va, en cierto modo, y hasta nueva orden, debilitándose o desapareciendo. Lo que no desaparece, con los progresos científicos e industriales, es la nostalgia del tiempo....

El momento más grave de la vida

Un hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida estuvo en la batalla del Marne, cuando fui herido en el pecho.
Otro hombre dijo:
—El momento más grave de mi vida, ocurrió en un maremoto de Yokohama, del cual salvé milagrosamente, refugiado bajo el alero de una tienda de lacas....

XIII - Redoble fúnebre a los escombros de Durango

Padre polvo que subes de España.
Dios te salve, libere y corone,
padre polvo que asciendes del alma.
 
Padre polvo que subes del fuego,
Dios te salve, te calce y dé un trono,
padre polvo que estás en los cielos....

Trilce (XLV)

Me desvinculo del mar
cuando vienen las aguas a mí.
 
Salgamos siempre. Saboreemos
la canción estupenda, la canción dicha
por los labios inferiores del deseo.
Oh prodigiosa doncellez.
Pasa la brisa sin sal....

Salutación angélica

Eslavo con respecto a la palmera,
alemán de perfil al sol, inglés sin fin,
francés en cita con los caracoles,
italiano ex profeso, escandinavo de aire,
español de pura bestia, tal el cielo
ensartado en la tierra por los vientos,...

Trilce (L)

El cancerbero cuatro veces
al día maneja su candado, abriéndonos
cerrándonos los esternones, en guiños
que entendemos perfectamente.
 
Con los fundillos lelos melancólicos,
amuchachado de trascendental desaliño,...

Los desgraciados

Ya va a venir el día; da
cuerda a tu brazo, búscate debajo
del colchón, vuelve a pararte
en tu cabeza, para andar derecho.
Ya va a venir el día, ponte el saco.
 
Ya va a venir el día; ten
fuerte en la mano a tu intestino grande, reflexiona,...

Carnets (extractos)

Del carnet de 1929 (20 sept.) y 1930
 
No es poeta el que hoy pasa insensible a la tragedia obrera. Paul Valéry, Maeterlinck, no son.
 


 
Los intelectuales son rebeldes, pero no revolucionarios.
 


 
El amor me libera en el sentido de que puedo dejar de amar. La persona a quien amo debe dejarme la libertad de poder aborrecerla en cualquier momento....

Los nueve monstruos (1937)

1
 
Y, desgraciadamente,
el dolor crece en el mundo a cada rato,
crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,
y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces
y la condición del martirio, carnívora, voraz,...

Y no me digan nada

Y no me digan nada,
que uno puede matar perfectamente,
ya que, sudando tinta,
uno hace cuanto puede, no me digan..
 
Volveremos, señores, a vernos con manzanas;
tarde la criatura pasará,
la expresión de Aristóteles armada...

Amor prohibido

Subes centelleante de labios y ojeras!
Por tus venas subo, como un can herido
que busca el refugio de blandas aceras.
 
Amor, en el mundo tú eres un pecado!
Mi beso es la punta chispeante del cuerno
del diablo; mi beso que es credo sagrado!...

El pan nuestro

Para Alejandro Gamboa
 
Se bebe el desayuno... Húmeda tierra
de cementerio huele a sangre armada.
Ciudad de invierno...¡La mordaz cruzada
de una carreta que arrastrar parece
una emoción de ayuno encadenada!...

Himno a los voluntarios de la República

Voluntario de España, miliciano
de huesos fidedignos, cuando marcha a morir tu corazón,
cuando marcha a matar con su agonía
mundial, no sé verdaderamente
qué hacer, dónde ponerme; corro, escribo, aplaudo,...

La ruda del hambriento

Por entre mis propios dientes salgo humeando,
dando voces, pujando,
bajándome los pantalones...
Váca mi estómago, váca mi yeyuno,
la miseria me saca por entre mis propios dientes,
cogido con un palito por el puño de la camisa....

Masa

Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: "¡No mueras, te amo tanto!"
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.
Se le acercaron dos y repitiéronle:
"¡No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!"...